Del Fomo al ROMO: Marketing humano, inteligente y real

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ROMO: Marketing humano, inteligente y real

 

Muchas veces se acusa al marketing de malintencionado o manipulador, pero esta noción se aleja de la verdadera base del concepto original. El marketing se fundamenta en «hacerlo bien y hacerlo saber», tal como lo establecieron los primeros profesionales que lo utilizaron en los años 50.

El objetivo siempre es el mismo: facilitar una comunicación eficiente, adaptar el mensaje a cada persona para que sea verdaderamente entendido, mejorar la comunicación y la vida de las personas, solucionar problemas, optimizar procesos y, en la era digital, hacer todo esto en el mundo de las redes sociales, los sitios web y otros canales.

En muchas ocasiones, cuando alguien intenta manipular y someter la opinión pública, se suele acusar a la ligera que «eso es marketing», cuando en realidad, el marketing es todo lo contrario.

En la mayoría de los casos, son en realidad los medios de comunicación los que necesitan generar noticias e información latente que capte la atención de la gente y que «compre» sus boletines diarios, semanales, mensuales, libros, etc.

Sabemos, por ejemplo, que un escritor o escritora, aunque sea mediático o consagrado, si no cuenta con el beneplácito y el acompañamiento de los periodistas especializados y los padrinos del sector —en forma de recomendación de los medios de comunicación y la crítica—, suele no tener mucho éxito en ventas ni en lecturas.

En el contexto actual, los medios de comunicación intentan dominar a toda costa la opinión pública general con su influencia, posicionándose así como la vía a tener en cuenta si se desea que un proyecto sea exitoso.

En muchos casos, desde las mismas editoriales se intenta desacreditar al Marketing y la comunicación digital, o a los algoritmos de las denostadas redes sociales, como si fueran estos los que intentan reconducir la opinión de las masas. Lo hacen publicando libros, artículos de prensa, podcast e incluso series de televisión o películas que generan una opinión pública determinada y siembran discordia.

Después de más de veinticinco años utilizando redes sociales a diario en empresas y de forma personal, puedo atestiguar que los algoritmos de Facebook e Instagram, por ejemplo, apenas han cambiado desde el primer día. De hecho, mi teoría es que las plataformas se crearon y nunca más se han modificado. Lo corrobora el hecho de que, después de 7 años de la muerte de mi padre, Instagram siga recomendándole seguir su perfil, que se quedó como un fantasma dentro de la red.

Si funcionaran y nos manipularan de verdad, me sugerirían seguir a empresas, perfiles afines a mí, o quizás a los que estén pagando publicidad. Esto sucede también en X (el antiguo Twitter), YouTube e incluso en la reciente TikTok.

 

No se puede acusar a los algoritmos de crear FOMO porque estos han cambiado poco.

 

Lo que genera FOMO es la forma de comunicar las cosas, los productos y los servicios.

 

La prensa sigue generando FOMO con eventos culturales, tal como lo hacía desde que existen los eventos de pago. Consiguen que acudan personalidades, lo cual genera un efecto halo que promueve que la gente quiera asistir a un concierto, obra de teatro o ver una película.

La IA o las aplicaciones con IA son similares a las redes sociales: son algoritmos que analizan la información, pero no aprenden solas. Son las personas, ingenieros de informática y de gestión de datos, quienes siguen programando para que gestionen de una manera u otra los contenidos que la gente o las marcas publican o consultan, como Google. Ahora, en lugar de mostrar directamente lo que encontrábamos antes en Google (enlaces a blogs o textos web), los resultados se analizan y resumen según tu objetivo. También pueden transformar la información y convertirla en gráficos visuales, dashboards, infografías, presentaciones, e incluso vídeos o imágenes animadas.

Evidentemente, es genial poder crear una presentación visual o un vídeo que resume un tema enorme en minutos gracias a una aplicación gratuita con IA. Puede que tener acceso a esa herramienta genere «fomo», pero esta herramienta digital es aún tan inocua como lo son los viejos conocidos algoritmos de las redes sociales: no malversa, no modifica ni manipula. Incluso siempre se enfoca en mostrar el lado positivo de todo, intentando promover valores sociales comunes, fomentar la igualdad, la mejora comunitaria, etc.

Esa posibilidad de sintetizar información (porque se transforma en datos base de programación) no genera FOMO por sí misma, de igual modo que tampoco genera nada creativo y genuino sin la ayuda de las directrices de una persona humana.

Así que el único FOMO que existe lo crean las personas, y lo generan como siempre se ha hecho, desde que existe la humanidad.

 

¿Qué es el FOMO?

 

El FOMO es el acrónimo de Fear of Missing Out, que se traduce literalmente como el «miedo a quedarse fuera» o a perderse de algo.

Es esa punzada de ansiedad que sientes cuando crees que los demás están teniendo experiencias más divertidas, interesantes o importantes que tú en ese momento.

En el entorno digital y en la vida real, se manifiesta de tres formas clave:

La comparación tóxica

Competición constante con otras personas de tu entorno. Buscas y miras contenidos que generen impacto, fotos y vídeos de temas generales que llenen tu tiempo vacío, sobre gente conocida, famosos, deportistas, políticos, y de personas que conoces (familia, ex parejas, ex compañeros de trabajo o estudios, etc.). Miras a los demás y sientes que tu vida es aburrida o insuficiente.

La era digital ha propiciado que en un instante tengas disponible toda la información que desees de cualquier tema y persona.

En muchos casos, la prensa y los medios de comunicación intentan “capitalizar” este acceso a la información, haciendo que pagues por suscripciones, etc.

Promueven las noticias de manera que todo parece muy interesante y que es imprescindible tener esos datos para ser mejor o saber más, etc.

Al final, a la prensa, programas de TV y radio les da igual qué contar; solo necesitan llenar sus horas de emisión con lo que sea para que la gente siga conectando y ellos «cobrando».

El tema es cómo comunican, cómo saben modular la información y qué hace que la gente se quede más atada o enganchada a los diferentes temas, analizando la psicología social humana, las dinámicas de grupo, los miedos sociales y personales, etc.

Por ejemplo, hay temas oscuros que saben que generan más «adicción», como los crímenes macabros que hablan de mentes humanas que se salen del comportamiento habitual, accidentes, enfrentamientos bélicos, cataclismos climáticos, etc.

Genera mucho más debate y desasosiego si un equipo de fútbol pierde que si gana y, por lo tanto, conlleva un efecto reclamo y acentúa la atención de la gente.

Promover el miedo dentro de la sociedad aumenta la audiencia de cualquier medio de comunicación o formato.

 

  • La necesidad de conexión perpetua: Sientes que, si no lees las noticias, miras el telediario o revisas el móvil cada 5 minutos, te perderás algo importante, un meme o un evento del que todos hablarán después.

 

  • La dependencia de estar al tanto de la actualidad todo el tiempo: Es la sensación de querer estar informado/a de lo que pase en todo momento a través de los medios de comunicación de cada época, lo que te obliga a hacer scroll infinito, buscando esa dosis de información que te mantenga «dentro» del grupo.

 

El FOMO no es un fallo personal, es una herramienta de diseño que los medios de comunicación y empresas explotan para captar la atención de la gente a través de las redes sociales, para que sientas que tu valor personal depende de estar siempre informado, conectado y presente en el mundo digital.

 

El Inbound Marketing y el Marketing en general promueve todo lo contrario: busca crear y comunicar productos y servicios que ayuden de verdad a las personas y cubran sus necesidades reales para mejorar su vida. Aspira a generar relaciones de alto valor bidireccionales satisfactorias y promover la confianza entre las personas que forman y rodean a las entidades.

 

Cada profesional del Marketing en su área intenta comunicar y adecuar lo que hace su marca y/o marca personal para que se alinee con las necesidades de cada persona en cada momento, generando satisfacción y confianza para conseguir prolongar esa relación a corto, medio y largo plazo.

 

El Inbound Marketing comunica para lograr el crecimiento conjunto y promover nuevas oportunidades de mejora, a través de contenidos que muestren el valor real del producto o servicio.

 

La estrategia es hacer algo bien hecho para luego informar de que lo haces bien, y que la gente lo pueda aprovechar.

 

Ejemplo:

 

Soy una buena cocinera y creo un restaurante con productos y servicios basados en las 4P del Marketing Mix: a buen precio, buena calidad, con una distribución accesible y que cubre la necesidad latente del público definido en este momento. Creamos una web y redes sociales para informar a mis potenciales clientes de que existe mi punto de venta.

 

Conseguir que más gente vea mis perfiles en redes sociales con contenidos de vídeos consiste básicamente en publicar información diaria atractiva que explique mi proyecto. Esto puede generar cierto FOMO, una nueva necesidad de consumo, según cómo se utilice el lenguaje, las imágenes, etc.

 

En realidad, la gente tiene que alimentarse y, si ofreces una buena solución para hacerlo de forma genial, en cierta medida sería un ROMO (alivio).

 

El producto y servicio que ofreces debe ser claramente valioso, diferenciado, en general, tener un valor añadido fácil de detectar y entender por tus públicos potenciales, para que enseguida promueva la atracción orgánica y natural hacia tu proyecto.

 

Ejemplo:

Actualmente Zara está incorporando a su App de moda online tienda ecommerce digital un probador virtual 3D donde podrás ver como te quedan las prendas en tiempo real, desde cualquier lugar, tu casa, oficina, etc. Esta “ventaja” competitiva atraerá directamente nuevos potenciales clientes orgánicamente que quizás nunca habían pensado en comprar en la web de esta marca. No tendrá que hacer “promoción” de esta novedad, directamente la gente entre sí se lo irá comunicando.

 

En el Customer Journey, el viaje del cliente, debemos trabajar para que la relación entre la persona y la marca, proyecto, entidad, sea natural, lo más espontánea y singular posible, sin forzar, idónea, adecuada, positiva, participativa, etc. 

Las empresas son sus públicos internos y externos, se retroalimentan, clientes, trabajadores, proveedores, etc.

Desde los departamentos de Marketing nos encargamos de que la comunicación entre las personas de las empresas, tanto dentro como fuera, sea la mejor posible y sea satisfactoria a corto, medio y largo plazo.

 

Es esencial la visión con perspectiva integradora, igualitaria, y de futuro, entendiendo que el progreso colectivo es en realidad gracias y el resultado del progreso individual sumado de cada persona. 

 

Crear comunidades también es un punto importante, saber aglutinar personas en agrupaciones vía digital es todo un gran poder que tienen las grandes marcas, ya que a la gente le generan gran prestigio, por el tiempo que han estado conviviendo con ellas; que se promueva el sentimiento de pertenencia respecto a la marca es muy valorado, creando clubs vips, con ventajas especiales por clientela especial, favoreciendo a aquellas personas que hayan tenido buena experiencia con la entidad, consumiendo sus productos, servicios, y otras personas que trabajan en ella, es esencial. 

 

Las empresas y marcas funcionan como líderes dentro de los grupos sociales naturales, y dentro de estas entidades hay grupos con sus propios líderes, ahí entraríamos en el funcionamiento de las dinámicas de grupo, psicología personal, social, sociología, etc.

 

Si una empresa tiene, por ejemplo, un jefe con un liderazgo muy marcado y forzado, no natural, conlleva una carencia de liderazgo en las otras personas clave de los departamentos estratégicos, como pueden ser, Recursos Humanos, Comercial, Ventas, Producción, incluso Marketing, etc. Para que una empresa funcione correctamente es imprescindible un buen organigrama y tener responsables que gestionan cada área de forma correcta y potencien la productividad en su responsabilidad.

 

Como bien explica la teoría del Business Intelligence es esencial que cada área esté bien representada y gestionada por personas responsables que vayan organizando y evaluando cada tema por separado para mejorar la productividad específica y luego esta contribuya a la mejora general de la empresa.

 

En la mayoría de casos los negocios fracasan por no saber delegar y dividir las energías y responsabilidades en personas por departamentos más pequeños. 

 

Si hay una crisis o problema se debe acotar el tema y buscar soluciones específicas y luego extrapolarlas, si fuera necesario, a otros departamentos.

 

Ejemplo:

 

Si no hay responsable de Recursos Humanos seguramente habrá falta de comunicación transparente entre departamentos y eso generará a corto, medio y largo plazo, problemas de gestión de clientes.

 

Las empresas y marcas deben ser coherentes y hacer y decir todo el tiempo un mismo discurso unificado con un objetivo general colectivo, que todo el mundo que trabaja ahí debe conocer claramente.

 

El personal de RRHH se encarga de hacer saber y corroborar que esas directrices son informadas directamente a cada persona del organigrama y controla que se esté realizando de una manera correcta.

 

Si en un restaurante los camareros, por ejemplo, no saben bien el horario del departamento de cocina, no pueden atender correctamente a la clientela, para que sea servida en el tiempo adecuado. Podrían hacer demasiados pedidos y que luego en el back office no puedan producir todos los platos solicitados en el plazo cronológico que sería oportuno.

 

La comunicación dentro de la empresa debe ser clara, transparente y eficiente para lograr que todo funcione de forma positiva, y se pueda mejorar la productividad realmente.

 

Si la empresa tiene una buena sintonía interna, se nota desde fuera, si tiene buenos líderes y responsables en cada área, es más fácil que funcione correctamente y sea productiva y pueda escalar y crecer exponencialmente. Eso significa que hay un clima de confianza mutua positiva entre las personas que forman parte del grupo y los liderazgos son positivos y se autorregulan. 

 

Si un restaurante funciona correctamente internamente seguramente genere una experiencia de alto valor para el cliente final y eso conlleva una respuesta que podemos potenciar abriendo diferentes canales de comunicación donde la persona pueda aportar su opinión y esta pueda aprovecharse para retroalimentar a potencial nueva clientela.

 

Toda esta actividad registrada y evaluada conlleva un valor exponencial incalculable, una buena opinión objetiva significa conversiones automáticas, se puede convertir en recomendaciones a potenciales personas de su entorno de tu marca, reseñas en Google o en plataformas como Amazon, si eres un comercio online, o Booking, si eres un hotel, etc.

El primer cliente potencial es tu propio trabajador, dijo Henry Ford, el creador de la empresa de coches Ford en EEUU y de muchas teorías de RRHH muy valiosas. Si un trabajador va a su casa debe sentirse orgulloso de estar trabajando en esa empresa y si es así comunicara la marca positivamente a todo su entorno y esas personas tendrá muy en cuenta su mensaje en el futuro. 

Por lo tanto hay que tener en cuenta que cualquier persona que interaccione con la marca, entidad, proyecto, tenga una buena experiencia, ya que eso deriva en nuevos potenciales clientes a corto, medio y largo plazo. 

 

¿Qué es el ROMO?

 

El ROMO (Relief of Missing Out) es el «Alivio de perderse algo» o el «Alivio» de hacer las cosas sin estar dentro de las tendencias ni la competición social. Promueve la igualdad, de oportunidades de valor, genera cohesión, dinámicas de grupo positivas, integra, colectiviza, crea espacios seguros, cuidados, confianza mutua, autoestima, autoconfianza, trabajo en equipo, etc.

Es la evolución consciente y saludable frente a la presión social en el mundo real y digital.

Mientras que el FOMO nace del miedo y la carencia, el ROMO nace de la libertad y la abundancia de tiempo, de ir con calma por la vida y practicar las habilidades blandas: escucha activa, empatía, inteligencia emocional, adaptabilidad, flexibilidad, liderazgo horizontal, constructivo y positivo, etc.

 

Se define por:

  • La conexión y desconexión selectiva: No es huir de la tecnología, sino decidir qué contenido merece tu atención y cuál es simplemente ruido.
  • Paz mental: Es el placer de saber que el mundo sigue girando, que hay miles de fotos y tendencias ocurriendo, y que no pasa nada por no verlas. Lo importante es estar bien contigo misma y con las personas de tu entorno familiar y de amistad de forma prioritaria, anteponiendo tus necesidades personales al trabajo, etc.
  • Presencia real: Priorizar lo que ocurre en tu vida física (un café, un libro, el silencio, la pareja, la familia, las amistades, los animales de compañía, la vecindad) por encima de la validación que puedas obtener en una pantalla o de tus jefes, compañeros/as de trabajo, colegas, profesión, etc.

El ROMO es recuperar la soberanía de tu vida, establecer tus valores, objetivos y prioridades esenciales, mentales y saludables.

 

Es entender que «perderse» algo en internet o en las noticias de la prensa es, en realidad, «ganar» tiempo y enfoque para una misma y tu grupo de personas cercanas reales.

 

¿Cómo aplicar el ROMO en una empresa, proyectos y/o marca personal?

 

Simplemente debes seguir la estrategia Inbound Marketing: hacerlo bien y hacerlo saber de buena manera, tanto en la vida real como en el mundo digital.

 

Puedes informar sobre tu proyecto gastronómico aplicando «gastromarketing Romo» fácilmente si enfocas la comunicación de una forma amigable, accesible y positiva, con diferentes tácticas:

 

JOMO ( Joy of Missing Out )


Este concepto ya existe en algunos círculos de psicología y es el paso siguiente al alivio (ROMO).
Es la alegría de poder elegir en qué dedicas el tiempo de calidad, incluso si eso conlleva perderse cosas.
El matiz: No es solo que te alivie no estar, sino que disfrutas activamente de lo que estás haciendo en su lugar. Es el placer de la elección.

 

DOMO ( Discernment of Missing Out )


Este sería un término muy «Nomen». Significa Discernimiento al quedarse fuera.

La estrategia: 

Aquí no mandan tus emociones (miedo o alivio), sino tu intelecto.

Tú decides: 

«Esto me aporta valor, entro. Esto es ruido algorítmico, lo ignoro». Es la soberanía total. No es desconexión, es conexión crítica.

 

NOMO ( No Matter Out/In )


Este es un concepto que apela a la gestión emocional que prefiere no definirse por el momento: «no importa si estoy dentro o fuera», «no sé si estoy a favor o en contra», «no me define nada en concreto», «voy a esperar a informarme adecuadamente en el tiempo que necesite oportunamente para decidir si quiero implicarme en este tema», etc.


La filosofía: Es la indiferencia ante el algoritmo y las noticias de la prensa y los eventos sociales que intentan generar «fomo».
Es cuando alcanzas tal nivel de madurez digital que tu identidad no se ve afectada por si publicas algo o no, o por si te enteras de la última polémica. El sistema pierde su poder sobre ti porque su validación te resulta indiferente.

 

La «Soberanía Digital»


Más que un acrónimo, es un estado. Es cuando tratas a las redes sociales como una herramienta positiva y no como un ecosistema donde vives y convives de forma positiva y constructiva con otras personas y entidades.

El usuario es soberano: entra y sale fácilmente, usa la herramienta para lo que necesita y se desconecta, sin residuos emocionales ni nada que le genere adicción o ansiedad.

 

Ejemplo:

 

Google, al ser gratuito y al hacer que su servicio sea accesible, sencillo, realmente útil y valioso, ha conseguido ser la herramienta digital de cabecera para buscar información de confianza de la mayoría de la humanidad en el ámbito digital.

 

Esa es también la base y la filosofía de todo lo digital: la programación e Internet se fundaron para hacer llegar la información de todo el planeta a todas las personas de forma fácil y gratuita. Por eso, la red general de WWW es gratuita, ya que quienes la crearon donaron las patentes a la ciencia y a la humanidad de forma altruista, al igual que la mayoría de lenguajes de programación o el lenguaje musical, que es abierto para toda persona que quiera aprender a ejecutarlo.

 

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